sábado, 18 de julio de 2026

Jardines, árboles, besos, abrazos

De regreso al tren, ya con la mochilita a cuestas y aún con mi cara de dormida, fue inevitable fijarme en la grandiosidad de algunos árboles, como nunca lo había hecho todas las veces que pasé por esa zona de la ciudad herculina. Fui consciente de lo explicado que tienen todo, ya sea monumentos (pena que casi todos son señoros lxs dignos de homenaje, y sí un 100% son los hacedores de momumentos) como lo que para mí era y es lo más importante, que son la existencia física y técnica de los ejemplares arbóreos tan destacables. Fue un recorrido de árboles bajo un cielo nubladísimo, y me detuve lenta y fugazmente a la vez, para ir besando los súper troncos, ya sea el ombú que me cautivó de primeras por su inmensidad, al magnolio, el castaño, el ficus, el gingko, el pino, etc. Fue el mejor paseo de despedida de aquel día que hasta hace pocos años recordaba como algo bonito en su totalidad. Ahora tanto tiempo después, los recuerdos lindos son hacia el sol, la luna, la lluvia, el mar, la tierra, el compañero de escapada y los seres que nos esperaban en casa. No más.

Besé todos estos árboles la mañana del 7 de agosto de 2017 en los Jardines Méndez Nuñez (A Coruña). Siempre me quedarán más por volver a besar y sobre todo por observar y fotografiar, porque una zona tan amplia de arbolado, nunca se percibe en su totalidad, sobre todo, si pasas por allí pendiente de no perder el tren...
 
Si estás leyendo hasta aquí, puedes ampliar los collages y ver los detalles que descubrirás en las imágenes. Gracias.
 

Fotos: A.Metztli y Marthazul

 

*Si quieres participar envía tus fotos besando/abrazando árboles a besosdearbol@gmail.com

*Si quieres, puedes hacer un donativo o comprar algún producto arbóreo pintado por Marthazul.

GRACIAS por ayudarme a seguir cuidando este bosque de árboles besados por el mundo.

jueves, 16 de julio de 2026

Amanecer de lluvia y mar

 
Después de aquel concierto de luna llena, con saludo sorpresa al tumbador, nos fuimos a descansar. Aquella mañana de verano, apareció nublada y llovida, pero aún así quisimos acercarnos a ver el mar, a mojar los pies aunque la lluvia nos mojase más que la cabeza. Fue muy agradable todo. Se me antojó besar uno de esos árboles del paseo, tan paseado, y así darle valor a las vistas que tiene ese arbolito "insignificante", que siempre me pareció un discreto privilegiado, y en eso, lo puedo entender muy bien porque sé qué se siente cuando puedes decidir sobre las pequeñas-grandes cosas de la vida, y seguir guardando secretos, aunque la mayoría piensen cosas opuestas. Besé este árbol de la Avenida Pedro Barrié de la Maza (A Coruña) la mañana del 7 de agosto de 2017, cuando aún creía y confiaba en los lazos familiares y amistosos, sin ser consciente de que ese sería el pantalón de los últimos conciertos de mi vida. Ahora, 9 años después, ya no están conmigo ni el pantalón, ni la blusa, ni esas sandalias, ni la bomba rosa... Solo me queda aquel rebozo de la Parisina, porque casi todo cambió, casi.
 

Fotos: A.Metztli y Marthazul

 

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