En pleno verano del año pasado recibí estas sorprendentes, tiernas y refrescantes fotos. Me las mandaba Elbyta desde muy cerca. Alquien a quien había conocido hacía muy poco también por sorpresa e improvisación.
Martiña, ese árbol es mi preferido aquí en Chapela, tiene algo de magia especial. Yo le digo "mi particular Jardín de Aranjuez" pero es por otra cosa sentimental que no viene al caso... Cuando estoy frente a él me cae silencio, miel y llanto tierno y eterno... Pero este día mis niñas y yo lo besamos para ti.
Martiña, ese árbol es mi preferido aquí en Chapela, tiene algo de magia especial. Yo le digo "mi particular Jardín de Aranjuez" pero es por otra cosa sentimental que no viene al caso... Cuando estoy frente a él me cae silencio, miel y llanto tierno y eterno... Pero este día mis niñas y yo lo besamos para ti.
Elba Torres (julio de 2010)



* Publicar hoy estos besos de árbol es mi manera de agradecerle a Elba lo especial que ha sido conocerla a ella y a media familia. Me quedo con el acercamiento y la locura, con los mensajes repentinos y los consejos de madre, con las afonías compartidas y las sonrisas eternas, con tus libros y tus poemas de los jueves, con las canciones y las promesas de nácar... Me quedo con los muchos megusta, con el Fénix de Cristal, y con esa imagen de la miel que se derrite en silencio salado cayendo de este árbol que desde entonces lo hace especial, y que siempre os recordará desde este lado del mar.