martes, 1 de junio de 2010

Beso madrugador

El miércoles 30 de diciembre llegamos de madrugada al Distrito Federal. Esta vez el viaje en bus fue muchísimo mejor, sobre todo porque no tuve problemas por ser diabética (que tiene que andar cargada de catéteres, reservorios, bolígrafos de insulina, y llevar la bomba conectada a la panza porque no le queda otra opción para sobrevivir), y además serían también las buenas ondas de que ya nos íbamos de Guadalajara, sin ganas de regresar, al menos por un buen tiempo.
Tuvimos que esperar bastantes horas en la recepción del hotel, y entonces decidimos salir a desayunar bien temprano. Ya que estábamos donde estábamos, quisimos ir al S. de los Azulejos a tomar un completísimo y delicioso desayuno. Pero de camino por la calle Juárez, aún medio dormidos, vimos la torre Latinoamericana amaneciendo entre la luz de un cálido diciembre y el smog típico del DF.
Unos pasos más adelante, comezamos a ver diferentes belenes en la Alameda Central junto a un montón de puestecillos de artesanías, comidas, y mil cosas más, que aún estaban cerrados. Pero miramos a la izquierda y vimos esta especie de procesión de modelitos arapientos que nos llamó mucho la atención... y cruzamos.
Era una exposición de la artista mexicana Helen Escobedo en la Plaza Juárez.
Un total de 101 figuras que evocan a multitud de seres expulsados de su tierra (más info aquí)Al girar por el callejón para ver toda la instalación entramos a la Secretaría de Relaciones Exteriores para observar uno de los grandes murales, creo recordar de R.Tamayo (si no que alguien me corrija).
Al salir nos impresionó ver esa especie de piscina llena de pequeñas pirámides que hacían un efecto super chulo al reflejarse en el agua.
Al ver las figuras a lo lejos, que seguían impresionando, también me fijé en los árboles, y fuimos hacia uno de ellos para darle un beso.
Además elegí un árbol desde el que se veía de fondo la Torre Latinoamericana, considerada durante varios años el edificio más alto de México y Latinoamérica (en el enlace pueden informarse más).
Fue el beso de árbol más madrugador hasta ahora, en el callejón García Lorca (México DF; miércoles 30 de diciembre de 2009) acompañada por un ciento de figuras que simulaban el acto de tener que irse de su tierra, justo un día antes de volar miles de km para volver a nuestra casa... a "nuestra terriña".
Fotos: M.Rial y A. Martínez

1 comentario:

tecla dijo...

A partir de hoy, besaré los árboles con el alma y con la vida.
Gracias por compartir esta maravilla de blog.