jueves, 8 de enero de 2015

Besos de tres generaciones

Hace 3 años hubo un frío invierno, como el de ahora. Hubo domingos con sol, y de paseos. Pero ahora, 3 años después, han pasado muchas cosas, y cambiado otras tantas. Ya no estoy a cargo de locos bajitos de lunes a viernes, vivimos en otro espacio repleto de proyectos y vegetales, mi melena ya no tiene colores, y Mamá tampoco, porque Papá, desde el año pasado ya no pasea con nosotros. No sabía ni que aparecía en estos besosdeárbol tan familiares, hasta que me puse a editar y seleccionar las fotos. Ahí está él, la persona más discreta de casa, que deja huellas con sus silencios, y cuyas ocurrencias revuelan diariamente entre nosotros. 

Este bosque está sembrado de besos naturales; fui yo la primera en querer besar este árbol en la plaza donde hacía unas horas hubiera mercado, cerca de Rúa Travesía da Feira en Arzúa (A Coruña). Sorprendentemente mi Abuela se unió a la causa sin que yo le dijera nada. No estábamos en un lugar cualquiera: era Arzúa, y aunque habíamos ido por motivos artísticos, es un pueblo emblemático en la ruta hacia su tierra natal.

                                      
Más tarde pasamos a recoger las obras de una exposición que teníamos en la mítica cafetería La Esquina, pero antes... Me acerqué a un árbol herido y mutilado. Lo besé y la Abuela quiso acompañarme otra vez.

Después le cedí el puesto a mi Madre, y juntas besaron este árbol en ese lugar tan especial para ellas. Fue el domingo 8 de enero de 2.012 en Praza de Galicia en Arzúa (A Coruña).
Fotos: Marta y Augusto

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