Fue hace 2 semanas que subimos al Monte de Lobeira, para enseñarle el histórico lugar a Augusto. Mi padre también fue, pero no quiso subir los 300 escalones que hay hasta la Cruz, y prefirió esperarnos abajo, vigilando el coche. Hice las típicas fotos desde arriba del todo, con las bellísimas vistas a toda la Ría de Arousa, y aproveché la ocasión para besar un árbol desde aquellas alturas. Al fondo de las imágenes se ven Vilagarcía y el mar, pero de la niebla y el sol que pegaba no se aprecian bien.
Nos dio un poco de vértigo pero valió la pena, porque la presencia y espontaneidad de mi madre hicieron que se animara a acompañarme y besar también aquel carballo.
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