miércoles, 28 de septiembre de 2016

Beso de AtlDeMel dedicado a Sara y Alejandra

AtlDeMel fue el 2º mural que pintamos en el CHUS después de Historia de una gota. Las pinceladas fueron al ritmo de la débil salud de mi padre, siempre pendientes de un hilo, como la mayoría de las niñas y niños allí hospitalizados. Trabajar con pinceles o lápices en hospitales es la única manera de que no me maree ante tantas batas blancas o verdes, aromas de medicinas con comidas de hospital, tráfico de camillas o sillas, visitantes y padres con caras más que tristes, y niñxs que tienen ímpetu tanto para llorar como corretear a pesar de "su mala carita" por debilidades varias.
Por eso, el día que firmamos el mural AtlDeMel (Agua de Miel en náhuatl/español/galego) quise besar este árbol pintado por mí, antes de salir volando con las mochilas para pillar el tren. Fue a mediados de septiembre de 2013 en el pasillo de hospitalización de Pediatría del CHUS justo entre "la escuelita" y Oncología Infantil (Santiago de Compostela; A Coruña) con peinado para trenzar mis tristezas y mi bomba de insulina siempre a la vista.
Quiero dedicarle este besodeárbol a una niña (y a su madre) que conocimos cuando pintábamos el 1º mural. En el 2º pintamos este patito en su honor, pues se la pasó mucho tiempo preguntando cuándo se iba a abrir el huevo del nido que estaba sobre el otro árbol. El año pasado estuvimos midiendo el espacio para el 3º mural (en el que íbamos a incluir muchas mariposas, porque gracias a las palabras de la madre de otra jovencita conocimos otro significado de ese frágil y hermoso animal) y coincidimos con ellas otra vez, pero me duele decir que fue la última vez que vimos a la pequeña. Sí, tristemente fue la última vez, y nos dolió mucho saber este verano que su cuerpo ya no pudo sostenerla. Nunca pintamos ese otro mural, nunca pudimos convertir el otro gran pasillo en la Alameda que Mónica nos sugirió, para que fuesen más animadas las infinitas vueltas que se dan por allí (entiéndase que la Gerencia de ese Hospital tiene una tarea pendiente sobre arte y sensibilidad). Pero siempre nos quedarán su patito, su mirada, su sonrisa y su energía ejemplar. 
Idea y pinceladas de "El patito de Sara" y fotos: A.Metztli

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